| A |
| E |
| E |
A |
| A |
R |
| C |
Uando el pasado día 30 de Noviembre en el diario LA RAZÓN, leía la entrevista que el veterano periodista Jesús María Amilibia, le hacía a don Ignacio Carbajosa, Teólogo y Responsable del movimiento eclesial Comunión y Liberación, además de profesor de Teología en la Facultad de San Dámaso, me venían a mientes otros tiempos muy convulsos por cierto, y al compararlos con los actuales; en la mezcolanza sacaba la consecuencia de que, indudablemente mereció la pena ser testigo de aquellos, al menos para poder puntualizar hechos y circunstancias que los que no las vivieron difícilmente pueden afirmar, por muy doctos que se consideren.
Asegura el profesor Carbajosa, categórico, que la Iglesia española <<arrastra un lastre de mala imagen. En algunos casos justificada. Pues su apoyo al franquismo fue motivo de descrédito>>. En otro momento, en comunión con lo expresado por Martínez Camino respecto de la ley del aborto, dice <<Que si se toma una posición contraria a la de la Iglesia se sale de la Iglesia por propia iniciativa>>. Ello no obsta para que a continuación asuma reservas respecto de la excomunión de aquellos políticos que pretendidamente católicos, voten a favor de leyes abortivas; pues él no firmaría esa frase, parece decantarse porque si quieren comulgar lo hagan en privado. Nunca públicamente
Naturalmente, respecto de dos caracterizados progresistas, católicos según ellos, dice que no quisiera verse en el trance de tener que darles o negarles la comunión; que en todo caso le gustaría verse con ellos “en otra situación”. Es decir, que sin estar a favor tampoco está en contra.
Cuando habla “del poder mal empleado” no aclara quienes son los que han utilizado mal el poder: si los políticos o la Iglesia, si antes o ahora; aun cuando intuyo que veladamente señala a ésta última dada su crítica por “el apoyo”, según él, que la misma dio al franquismo entonces, y “de ahí su descrédito”. Y al respecto, cabe pensar que dicho apoyo se presta a una apreciación subjetiva, si tenemos en cuenta la situación en que quedó la Iglesia española cuando se produjo la sublevación militar origen de nuestra Guerra Civil. Sacerdotes hubo en los dos bandos, unos disfrutaron de unos privilegios que a otros les fueron negados, estos últimos perseguidos y masacrados mientras que los primeros, de acuerdo o no con el levantamiento militar, sobrevivieron; y uno, en su condición de testigo de la Historia aunque mudo, cree firmemente que si existió apoyo fue al revés, pues al amparo del nuevo régimen la Iglesia española gozó de privilegios y tuvo oportunidad de reaccionar, y así reiniciar de nuevo su labor evangelizadora. Que acertara o no en el planteamiento, doctores tiene la Iglesia, nunca mejor dicho.
Porque, pienso yo, no sería Francisco Franco el que exigiría que la Iglesia le recibiera bajo palio en los desfiles procesionales o a la entrada de las Iglesias; o que él pidiera la facultad de su beneplácito a la hora de designar Obispos. Más bien me inclino por la teoría de que sería la propia Iglesia, en su deseo por devolver a Francisco Franco y al nuevo régimen parte de lo que antes había recibido, la que se amoldaría de forma conveniente a un sistema político que pese a quien pese, nos salvó a los españoles de una hecatombe, cuyo reflejo fiel todavía podemos comprobar a poco que dirijamos nuestra atención hacia aquellas naciones centro europeas que padecieron -alguna de ellas todavía trata de superar las secuelas-, la brutal pisada del ateo boto del comunismo soviético.
Miro la fecha de nacimiento del hombre y ¡Acabáramos! Llegó con cierto retraso a su cita con la Historia, nació en 1967 y no cree en los Reyes Magos. Dada su formación, cabe pensar que bebió en fuentes de prístina clarividencia pero a su vez y quizá sin apercibirse de ello, pienso yo, su espíritu infantil lo fue abandonando por el camino.
Juan Manuel RODRÍGUEZ MIRA
al_hanbor@yahoo.es
| E |
| C |
U |